El maná del petróleo, una ilusión todavía lejana en las Malvinas

La promesa de un maná petrolero en las Malvinas agudiza las tensiones británico-argentinas, pero la explotación comercial de estas reservas de tamaño incierto no está a la vuelta de la esquina y por ahora el archipiélago deberá contentarse con la pesca como principal recurso.

Criticando la guerra de las Malvinas en 1982, el escritor argentino, Jorge Luis Borges comparó a los dos países beligerantes con “dos calvos peleando por un peine”. Desde entonces, el descubrimiento de hidrocarburos, en 1998, transformó estas inhóspitas islas en una baza económica.

Una década después, alentadas por el disparo de los precios del barril de petróleo, cinco pequeñas empresas británicas lanzaron campañas de exploración.

“Ha habido dos descubrimientos significativos de hidrocarburos hasta ahora al norte de las islas: el de Rockhopper en el campo de Sea Lion, que es ahora el proyecto más avanzado, y un yacimiento de condensados de gas por parte de Borders & Southern”, explicó a la AFP Juliette Kerr, experta del instituto IHS Global Insight.

Rockhopper, que debe su nombre a una raza emblemática de pingüinos de las islas, evalúa en 321 millones de barriles las reservas recuperables de Sea Lion.

Espera extraer la primera gota de oro negro a finales de 2017 y bombear 30.000 barriles diarios a partir de 2019.

Darwin, explotado por Border & Southern, podría dar por su parte 190 millones de barriles de petróleo equivalentes.

Pero numerosas zonas están aún ampliamente inexploradas y algunos expertos creen que las cuencas de las Malvinas podrían contener hasta más de 8.000 millones… casi el triple que las reservas probadas de crudo en el mar del Norte británico.

Cuando cualquier decepción en una perforación provoca bruscas caídas de las acciones de esas pequeñas empresas en bolsa, “la reciente llegada de compañías mas experimentadas a las Malvinas ha sido un paso positivo” para dar credibilidad a los proyectos en curso, subrayó Laura Loppacher, de la correduría Jefferies.

Haciendo oídos sordos a las amenazas del gobierno de la presidenta argentina Cristina Kirchner, la británica Premier Oil compró en julio 60% de las licencias de explotación de Rockhopper, a la que financiará sus futuros proyectos de prospección, lo que supone una inversión total de 1.000 millones de dólares.

Falkland Oil & Gas (FOGL) a firmó contratos de arrendamiento con los grupos estadounidense Noble e italiano Edison (controlado por el francés EDF), que le aportarán hasta 320 millones de dólares.

“Políticamente era importante que empresas no británicas se implicaran en la región” porque esta internacionalización “es una señal alentadora para las inversiones”, señaló un experto que pidió anonimato.

La tensión entre Londres y Buenos Aires “va a seguir siendo alta pero no debería tener consecuencias concretas sobre las operaciones petroleras. Argentina podría tomar medidas de represalia inesperadas, pero sus opciones siguen siendo limitadas”, señaló Kerr.

Como las compañías concernidas operan fuera de la jurisdicción argentina, cualquier amenaza de acción judicial tiene pocas posibilidades de prosperar.

En cambio, la situación podría complicar la explotación petrolera: “Como no será posible construir un oleoducto hacia Argentina, que sería la salida natural del petróleo de las Malvinas, las compañías tendrán que transportarlo por barco” hacia otras regiones, un coste suplementario, subrayó Kerr.

El gobierno local ya ha previsto que un eventual boom petrolero permitiría a los habitantes financiar el mantenimiento de los 1.300 militares británicos en el archipiélago.

Pero “no es un hecho. Hay que prepararse también para la posibilidad de vivir sin petroleo. No será el fin de las islas porque tenemos muchas otras cosas”, aseguró a la AFP Sukey Cameron, representante oficial del gobierno del archipiélago en Londres.

Las Malvinas sueñan con impulsar el turismo, pero por el momento “nuestra principal fuente de ingresos, y de lejos, es la pesca”, insistió Jan Cheek, miembro de la asamblea legislativa de las islas.

En entrevista de la AFP, Cheek lamentó la falta de diálogo con Argentina en este ámbito. “Podríamos volver a hablar, como hacíamos antes (con el gobierno de Carlos Menem en los años 90) sobre la conservación de las reservas pesqueras en el Atlántico Sudoccidental”, dijo. “Eso beneficiaría a sus pescadores y a los nuestros”.

Dos mujeres observan un histórico barco anclado en el canal de Beagle en Ushuaia Tierra del Fuego, 3.100 kilometros al sur de Buenos Aires el 1º de abril de 2012, en vísperas del 30 aniversario de la guerra entre Argentina y Gran Bretaña por la soberanía de las Islas Malvinas.

Ficha y mapa de las islas Malvinas (135 x 111 mm)

Un hombre de 85 años poblador de las islas Malvinas, posa al lado de afiches que llaman a los isleños a votar en referéndum para que el territorio continúe bajo la soberanía británica, el 7 de marzo de 2013.

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