“Mi comandante es inmortal”: los venezolanos desfilan ante la urna de Chávez

Mirando el féretro donde yacen los restos del fallecido presidente venezolano, Hugo Chávez, Saúl se detiene un momento, se santigua y luego se lleva la mano a la frente en saludo militar. Tras seguir a paso lento, dice al borde del llanto: “Está ahí, pero mi comandante es inmortal”.

Ataviado con una gorra de Chávez y una bandera venezolana en la mano, Saúl Mantano se descompone al ver el rostro del carismático líder, que murió el martes en el hospital militar de Caracas tras batallar durante 20 meses contra el cáncer.

“Cónchale, era nuestro presidente y está en una urna (…) Al principio no lo quería ver muerto, pero es una realidad”, dice contrariado este líder comunal y vendedor ambulante de 49 años.

Como cientos de miles de simpatizantes del fallecido mandatario, Mantano acompañó el miércoles el cortejo fúnebre desde el hospital militar hasta la Academia Militar, donde permanecerá la capilla ardiente de Chávez, que se mantendrá abierta de forma ininterrumpida hasta el viernes.

Carmen Durán también caminó con toda su familia el largo trecho y luego debió esperar horas para poder ver el rostro de su líder, mientras altos funcionarios y personalidades chavistas ofrecían sus respetos al mandatario fallecido.

“Es un dolor muy grande verlo en una urna, en un féretro, pero, mientras yo esté viva, estará en nuestros corazones”, dijo casi al borde del llanto. “Lloramos y seguiremos llorando su ausencia”, agregó esta dirigente comunal de una barriada caraqueña, de 54 años. “Para mí, él no murió, está aquí su cuerpo, pero está con nosotros en el corazón”, dijo Yasmín Flores, de 56 años.

Frente al ataúd, las personas apenas se detenían, se persignaban o hacían el saludo militar, según imágenes de la televisión oficial VTV. Desde un altavoz, se conminaba a los presentes a no tomar fotografías, comprobaron periodistas de AFP.

La Academia Militar, al suroeste de Caracas, fue elegida para las exequias porque Chávez la consideraba su segundo hogar y cuna de su vocación política, que en 1992 le llevó a una fracasada intentona golpista y, siete años después, a la presidencia de Venezuela.

Fuera, cientos de miles, en familia o solos, algunos con niños, seguían aguardando su turno. Desesperados por el hambre, la sed y el paso de las horas algunos gritaban “queremos ver a Chávez”. “Hice todo el recorrido desde el hospital militar con mi comandante para darle este último adiós, él hizo mucho por nosotros”, dijo a AFP Nieves Carolina Trillo.

Al llegar a la Academia Militar, los restos de Chávez fueron llevados a una sala para una ceremonia privada y luego, al hombro de oficiales militares, el ataúd fue cargado hasta el salón de honor del Libertador Simón Bolívar, donde recibió honores de sus familiares, altos funcionarios y mandatarios extranjeros.

Una cerrada ovación arrancó la guardia de honor de los hijos de Chávez -Rosa Virginia, María Gabriela, Hugo y Rosa Inés- y su nieta Gabriela Rivero, así como la que formaron sus hermanos acompañados de la madre Elena Frías, conmovida en llanto.

También los presidentes de Argentina, Cristina Kirchner; Uruguay, José Mujica, y su esposa, Lucía Topolanski; y Bolivia, Evo Morales, se acercaron al féretro, formaron una guardia de honor y escucharon con rostro solemne el himno nacional de Venezuela.

El presidente encargado, Nicolás Maduro, el titular de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, así como el alto mando militar observaron un minuto de silencio ante el ataúd. El silencio cerrado fue únicamente roto por la consigna “Chávez vive, la lucha sigue”.

“Vi hermoso su rostro. Lo recordaremos como él era, como él vivió”, dijo a AFP Yelitze Santaella, la gobernadora oficialista del Estado de Monagas (noreste del país), una de las primeras en desfilar ante el ataúd. El locutor oficial de la ceremonia exclamó “honor y gloria al comandante Hugo Chávez”, al que calificó como un “hombre que partió en dos la historia de Venezuela”.

Mirando el féretro donde yacen los restos del fallecido presidente venezolano, Hugo Chávez, Saúl se detiene un momento, se santigua y luego se lleva la mano a la frente en saludo militar. Tras seguir a paso lento, dice al borde del llanto: “está ahí pero mi comandante es inmortal”.

Cientos de miles de simpatizantes del fallecido mandatario Hugo Chávez acompañaron el miércoles el cortejo fúnebre desde el hospital militar de Caracas hasta la Academia Militar, donde permanecerá la capilla ardiente hasta el viernes.

El presidente encargado, Nicolás Maduro, el titular de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, así como el alto mando militar observaron un minuto de silencio ante el ataúd de Hugo Chávez.

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