Hicimos lo que criticamos: PAN

CIUDAD DE MÉXICO, 3 de marzo.- El PAN se contaminó durante los dos sexenios que estuvo en la Presidencia de la República, e “(hicimos) todo aquello que tanto criticamos”, reconoció Gustavo Madero Muñoz, dirigente del partido.

En su discurso inaugural del Consejo Nacional en el que analizarían los nuevos estatutos, el dirigente partidista también aceptó que fallaron ante el reclamo ciudadano de cambiar el sistema político.

“En estos 12 años, nuestro partido se convirtió en un satélite de los gobiernos emanados de nuestras filas. Y en el intento de participar en su ejercicio nos desdibujamos como institución, contaminándonos y propiciando una triste alienación de nuestra identidad.”

También criticó el deterioro de la militancia y el clientelismo “que empoderó a unos cuantos”.

Al hacer un balance de los dos sexenios panistas, Gustavo Madero llamó a la militancia a comenzar un “nuevo ciclo” para recuperar la capacidad de ganar elecciones.

PAN reconoce extravío

En la más dura autocrítica desde la pasada derrota electoral, el dirigente nacional del PAN, Gustavo Madero Muñoz, reconoció que el partido se desdibujó durante los 12 años de administraciones panistas, al convertirse en un satélite gubernamental e incurrir en prácticas clientelares.

Al iniciar el Consejo Nacional convocado para analizar los nuevos estatutos, el dirigente blanquiazul asumió además que las demandas ciudadanas del cambio del sistema político no pudieron cubrirse.

Bajo la expectativa de que han iniciado “un nuevo ciclo” destinado a recuperar “la capacidad de ganar elecciones”, Madero Muñoz pidió a los consejeros revisar con nobleza y actitud autocrítica la propuesta, sin caer en la idea de que aprobarla fortalece o debilita a su dirigencia.

“En estos 12 años, nuestro partido se convirtió en un satélite de los gobiernos emanados de nuestras filas”, dijo en el discurso inaugural.

“Y en el intento de participar en su ejercicio nos desdibujamos como institución, contaminándonos de todo aquello que tanto criticamos y propiciando una triste alienación de nuestra identidad”, remarcó Madero Muñoz.

La reunión inició con la presencia de 189 consejeros, destacando la presencia de los senadores Ernesto Cordero, Mariana Gómez del Campo, Gabriela Cuevas, Salvador Vega; los diputados Fernando González Doval, Guillermo Hernández, Maximiliano Cortázar y Jorge Villalobos y el coordinador Luis Alberto Villarreal García.

También acudieron los negociadores del Pacto por México: Santiago Creel, Marco Antonio Adame, Luis Felipe Bravo Mena y Juan Molinar Horcasitas. Llegó también el ex presidente del partido César Nava y el ex secretario de Reforma Agraria Abelardo Escobar.

Madero les pidió transitar hacia un partido maduro que aprende de sus errores y reconoce sus fallas y omisiones.

“Hoy iniciamos un nuevo ciclo”, reiteró en varias ocasiones el dirigente al solicitar el respaldo para los nuevos estatutos.

“Reciban esta propuesta no como una consigna, ya sea para torpedearla o para aprobarla críticamente, sino como una verdadera oportunidad histórica para fortalecer y mejorar al partido”, planteó.

“No caigan en el engaño de pensar que si aprueban la reforma fortalecen al CEN o fortalecen a Madero; o que si no se aprueba le ganan al CEN o le ganan a Madero”, afirmó en un explícito reconocimiento de que el debate en torno al cambio de estatutos se había polarizado así.

Al hacer un balance de los dos sexenios blanquiazules desde la perspectiva partidista, el ex senador señaló: “Hicimos a un lado nuestra vocación por la autonomía y convertimos al gobierno en nuestro punto de unión, cuando históricamente lo que nos ha unido siempre es nuestra doctrina, nuestros principios y nuestros valores”.

Afirmó que Acción Nacional permitió el deterioro de su militancia “con afiliaciones masivas que devinieron en una mayor falta de identidad y en un clientelismo que empoderaba a unos cuantos que no entendieron que nuestro fin primordial al frente del PAN es cuidar al PAN y servir a los ciudadanos”.

Postergan presentación

Al concluir el Consejo Nacional de ayer, caracterizado por la falta de quórum, el presidente del partido anunció que pospondría la presentación de los estatutos al Comité Ejecutivo Nacional (CEN) para el viernes próximo o el lunes 11.

Originalmente, Madero presentaría mañana el documento a los integrantes del CEN. Sin embargo, ante las impugnaciones recibidas, resolvió que en los próximos días se dedicará a procesarlas para alcanzar un mayor consenso.

“Debo distinguir que hay argumentos que pueden ser atendibles y hay que diferenciarlos de aquellos que lo que están queriendo hacer es defender sus intereses o sus cuotas y ése es el reto que voy a tener y la responsabilidad a la hora de proponerle al CEN un documento”, planteó.

Madero se mostró confiado en que la tendencia observada entre los consejeros nacionales, de tres a uno, dijo, se expresará en la Asamblea General, programada para los días 16 y 17 próximos.

Aclaró que sólo se requiere una mayoría simple para sacar adelante la reforma de los estatutos, cuya aceptación consideró evidente.

La inasistencia tumba el acuerdo

La derrota de hace ocho meses se dejó sentir ayer en la sede nacional del PAN, cuando el Consejo Nacional ni siquiera alcanzó el quórum de la mitad más uno que el reglamento exige para avalar un acuerdo.

El dirigente nacional, Gustavo Madero, consiguió una correlación favorable de tres votos a favor contra uno, según su propio recuento. Pero la suma de asistentes resultó insuficiente para avalar el acuerdo.

La falta de consenso fue tal que ni siquiera se difundió una cifra oficial de los asistentes cuando, según la dirigencia, se alcanzó el quórum reglamentario. Tampoco hubo una notificación de los consejeros en pro y en contra.

De un lado circuló la versión de que alcanzaron 120 votar a favor frente a 45 opositores al proyecto de estatutos que fortalece al Comité Ejecutivo Nacional (CEN) en los procesos de elección y designación y que, de manera sub-rayada, busca que las inconformidades ya no se desahoguen en el Tribunal.

Otros hablaron de 110 en pro y 43 en contra.

Pero lo único verificable fue que la suma de consejeros en la votación resultó insuficiente para avalar el acuerdo.

Iniciada con casi dos horas de retraso, la sesión habría tenido en su mejor momento una asistencia de 189, de un total de 382.

Pero alrededor de las 14:00 horas, luego de una evidente fuga hormiga de consejeros, el quórum se perdió, convirtiendo al consejo en un encuentro sin capacidad deliberativa, misma que las normas partidistas califican cuando acuden al menos 192, es decir, una mayoría simple (la mitad más uno).

Pese al desaire de los blanquiazules designados para darle conducción al partido, el presidente Madero pudo demostrarle a sus oponentes internos, los calderonistas a la cabeza, que las cuentas estarán a su favor en la Asamblea Nacional Extraordinaria, en dos semanas, en la Arena Ciudad de México, donde se espera la asistencia de unos 5 mil panistas.

La votación definitiva de los nuevos estatutos se realizará hasta entonces, los días 16 y 17 de marzo.

Por lo pronto, el coordinador de los diputados, Luis Alberto Villarreal García, se adhirió a la redacción maderista. Justificó las modificaciones que darían más poder al CEN con el argumento de que “el partido tiene que tener orden y autoridad para conducir el barco al puerto donde lo queremos llevar” y que eso, remarcó, no le quita su carácter democrático.

Sin embargo, más de 40 asistentes manifestaron su rechazo al proyecto con reservas a más de la mitad de los 129 artículos, con énfasis en el punto que dejaría en manos de las asambleas estatales la elección de los consejeros.

Villarreal García consideró positiva la desaparición de los miembros adherentes para evitar las afiliaciones masivas y tener certidumbre en el manejo del padrón.

El jefe de la bancada blanquiazul se dijo satisfecho con el proyecto porque garantizaría un partido ordenado, pero con las puertas abiertas “de par en par a los ciudadanos”.

José Espina, al frente de la Comisión Nacional de Elecciones y sin una adscripción clara en los denominados maderistas y calderonistas, cuestionó la eliminación que los nuevos estatutos hacen de esa instancia.

Ex secretario general del partido, molesto, comparó: “Como la dirigencia no aprendió a jugar con la pelota redonda, la mandó a destruir y quiere jugar con una pelota cuadrada”.

Otro inconforme que ventiló sus diferencias fue Juan José Rodríguez Prats. Más allá del documento, centró su impugnación en la persona de Madero: “Me voy triste, porque éste es el desplome de un liderazgo irresponsable que vino a gobernar con una gavilla y que sólo puede aspirar a un puestecito en el gabinete de Peña Nieto”, señaló.

Y es que si bien los números beneficiaron a la dirigencia, en la pasarela de los declarantes sólo se detuvieron sus críticos. Tal fue el caso del senador Javier Corral, quien acusó “falta de garra” en el documento.

Para el siempre puntilloso legislador, la propuesta tiene ajustes que pretenden evitar los litigios al estrechar la posibilidad de que los militantes elijan directamente a sus dirigentes.

“Parece que se nos enfrió el asunto conforme fue pasando la derrota”, se quejó el senador por Chihuahua, al descartar que esta plataforma estatutaria alcance para el necesario relanzamiento del PAN.

En un tono más severo, Juan Marcos Gutiérrez, quien fuera operador en la campaña de Josefina Vázquez Mota, una de las dos grandes ausentes del Consejo, junto con Margarita Zavala, reprobó el proyecto: “Es malo, deficiente y menor frente a las necesidades del PAN”.

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