Excomulgarán a cardenales que tuiteen

CIUDAD DEL VATICANO, 23 de febrero.— Las leyes sobre la elección de un Papa prevén la excomunión para cardenales que, participando en el cónclave, envíen un mensaje a través de las redes sociales como Twitter o se comuniquen con extraños por cualquier otro medio.

El secretario del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos del Vaticano, Juan Ignacio Arrieta, explicó ayer que la normativa establece “graves sanciones” para quienes difundan cualquier información sobre las votaciones en la Capilla Sixtina.

“En todo caso los cardenales no podrán entrar al cónclave con el teléfono celular, que sería confiscado”, dijo con ironía el clérigo.

Calificó de “pesadas” las sanciones previstas en la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis, el texto emanado en 1996 por el papa Juan Pablo II, que regula la elección de un pontífice.

“Hay más excomuniones latae sententiae (inmediata y automática) prevista en este documento que en todo el Código de Derecho Canónico”, comentó.

Con ello se refirió a la sanción eclesiástica de excomunión en la cual incurre una persona que infringe una precisa ley de la Iglesia. Ésta queda excomulgada en el momento en que comete la violación y no se requiere que la autoridad eclesiástica lo declare como tal.

Arrieta insistió que las reglas del cónclave son excesivamente rígidas, producto de la historia, y las mismas no permiten grandes interpretaciones.

Fueron concebidas para evitar lo más posible la incertidumbre y para que ninguno de los electores pueda quejarse del resultado, sostuvo.

El papa Benedicto XVI no decidirá el momento de inicio del cónclave de cardenales que elegirá a su sucesor, manifestó el jueves el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi.

“La fecha de inicio del cónclave será decidida por la congregación de cardenales” una vez que el Papa haya renunciado, sostuvo Lombardi.

En un principio, el Vaticano había dicho que los cardenales se reunirían alrededor del 15 de marzo, pero luego admitió que el proceso para elegir a un nuevo Papa podría adelantarse.

“Es imposible conocer de antemano la fecha antes de la decisión de la congregación de cardenales”, agregó Lombardi.

Joseph Ratzinger dejará el ministerio oficialmente el próximo 28 de febrero, fecha decidida por él tras haber dado a conocer su renuncia.

Abre puertas a anglicanos

En aras de la unidad de los cristianos, Benedicto XVI abrió las puertas de Roma a los tradicionalistas anglicanos, pero durante su papado no ha podido cerrar el cisma abierto por los “lefebvrianos” en 1988, cuyas negociaciones en curso pasarán al próximo pontificado.

Ratzinger dio un paso de gran envergadura y repercusión al abrir en 2009 las puertas de la Iglesia católica a los tradicionalistas anglicanos contrarios a las medidas aperturistas de la comunión anglicana, como la ordenación de mujeres y de homosexuales como obispos.

El 20 de octubre de ese año, el Vaticano anunció la aprobación de la constitución apostólica Anglicanorum coetibus, que prevé la creación de “Ordinariatos Personales” (como Ordinariatos Militares) para permitir a los anglicanos descontentos entrar en comunión con la Iglesia de Roma, pero con elementos del patrimonio espiritual y litúrgico anglicano.

Aunque la Anglicanorum coetibus contempla la presencia de clérigos casados, no significa un cambio en la disciplina de la Iglesia en lo referente al celibato sacerdotal.

El Vaticano justificó la decisión de Ratzinger señalando que era la respuesta a las numerosas” peticiones hechas a la Santa Sede por grupos de clérigos y fieles anglicanos de diferentes partes de mundo.

Hay 77 millones de anglicanos y en los últimos años su iglesia ha vivido momentos de crisis y de fuerte división interna, debido a la ordenación de mujeres y homosexuales como obispos.

Efectos

1.- La normativa del Vaticano considera “graves sanciones” para aquellos religiosos que difundan antes algún dato sobre las votaciones.

2.- La Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis incluye inhabilitaciones para quien viole sus normas, por lo que podrían desatarse protestas.

3.- La designación de dos religiosos al frente del Vaticano en lo que se elige al sucesor de Benedicto XVI generaría controversia en la Iglesia católica.

Esperan a más de 250 mil peregrinos

El Vaticano espera para mañana a más de 250 mil peregrinos que viajaron a Roma para presenciar la ceremonia del último Angelus que presidirá Joseph Ratzinger como el Papa número 265.

Los creyentes se están preparando para darle la despedida a este Papa dimisionario que tendrá también su audiencia final, el próximo 27 de febrero igualmente en la Plaza San Pedro.

Según Skyscanner, un sitio web de comparativos de vuelos, la búsqueda de viajes para Roma se ha quintuplicado en los últimos días, pues muchos quieren asistir al Angelus y a la Audiencia General.

De ahí que el comité de seguridad de la ciudad de Roma, ha intensificado la actividad sobre los controles de vigilancia en todos los puntos considerados como sensibles.

Se han destinado dos mil hombres, entre agentes y voluntarios, que estarán en puntos estratégicos como plazas, estaciones de tren y otros puntos en el Vaticano para evitar también fraudes a los peregrinos por parte de comerciantes abusivos.

Los servicios de emergencia también están en alerta y los voluntarios para la Protección Civil aumentaron de 200 a 300 en las últimas horas.

Bertone se prepara para dirigir

Después del último Angelus que presidirá el Papa y de su audiencia final, Ratzinger será despedido del ministerio el 28 de febrero cuando el italiano Tarcisio Bertone, de 78 años, el cardenal camarlengo, reemplazará interinamente al número uno de la Iglesia católica.

El liderazgo que tendrá Bertone será a partir del 28 de febrero, cuando la renuncia de Benedicto XVI se hará efectiva, hasta la elección del nuevo Pontífice.

Sin embargo, no es el responsable del gobierno espiritual de la Iglesia ni toma decisiones ni nombramientos, se limita a administrar los bienes.

Bertone, designado por el Papa en 2007 camarlengo, ejerció también durante casi todoel pontificado de BenedictoXVI el cargo de secretario de Estado, es decir número dos del Vaticano y mano derecha del Papa alemán.

Según la fórmula consagrada, tomará posesión delpalacio apostólico del Vaticano y, en cuanto pueda, de los palacios de Letrán (Roma) y de Castel Gandolfo (30 kilómetros al sudeste de Roma), donde se retirará Benedicto XVI, algoinédito en la historia reciente de la Iglesia.

El término camarlengo es un título de origen medieval y significa “oficial de cámara”.

El camarlengo suele definir todos los detalles sobre la sepultura del sumo pontífice en caso de muerte, siendo esa tradicionalmente su mayor responsabilidad.

Según la Constitución Apostólica promulgada por Juan Pablo II en 1996 todos los cardenales con cargos en la Curia Romana cesan automáticamente sus funciones tras la muerte, o renuncia del Papa, a excepción de dos cardenales: el camarlengo, y el “gran penitente” de la Iglesia.

Junto con Bertone, también llevará la batuta el decano Angelo Sodano, quien será una figura clave en la elección del sucesor de Benedicto XVI, pues la ley canónica estipula que le corresponde al decano del Colegio Cardenalicio presidir las reuniones preparativas para la elección de un nuevo Papa. Sodano también convocará a los cardenales a la elección oficial en la Capilla Sixtina.

Al servicio de dos Papas

El secretario de Benedicto XVI, el alemán Georg Gänswein, su hombre de confianza durante casi ocho años de pontificado, ordenado arzobispo enenero pasado, estará al servicio de dos Papas tras la renuncia efectiva el 28 de febrero deJoseph Ratzinger y la elección de su sucesor.

Si bien casi todos los expertos coinciden en recalcar que su papel como vínculo entre los dos pontífices será provisional, es la primera vez en la historia reciente de la Iglesia que el secretario papal deberá servir a la vez a dos Papas.

Gänswein, de 56 años, políglota, rubio, de ojos azules y 1.85 metros de estatura, acompañará a Benedicto XVI a su residencia veraniega de Castel Gandolfo, a las afueras de Roma, el lugar donde se instalará provisionalmente dos meses tras su renuncia, precisó el Vaticano.

El religioso, entre las personas más cercanas a Benedicto XVI, seguirá dirigiendo la Casa Pontificia bajo el nuevo papado, agregó.

El escándalo apunta al IOR

Cuando el domingo pasado el papa Benedicto XVI se asomó al balcón y comenzó a hablar sobre las tentaciones del poder que ponen en juego la fe, sólo faltaba ponerle nombre y apellido.

El 17 de febrero de 2013 pasará a la historia no sólo por llevarse a cabo el penúltimo Angelus realizado por un Papa dimisionario en casi 600 años, sino porque en su discurso, Benedicto XVI invitó a una renovación y un reorientación hacia Dios.

“El que tienta es astuto, no empuja directamente hacia el mal, sino a un falso bien, haciendo creer que lo verdadero es el poder y lo que satisface las necesidades primarias, de este modo, Dios se convierte en secundario, se reduce a un medio, en definitiva se vuelve irreal, no cuenta más, desaparece”, señaló ese día Ratzinger en una de las ceremonias más concurridas desde que él comenzó su papado en abril de 2005.

En días pasados más secretos comenzaron a revelarse y las palabras del Papa toman hoy mucho más sentido.

Nuevamente el diario La Repubblica, el mismo que hace dos días publicó un informe secreto del Vaticano donde habla sobre la existencia de un grupo de prelados que fueron chantajeados por personas ajenas a la Iglesia por haber caído en una oscura telaraña de intrigas, sexo y poder, vuelve a excavar en los escándalos del Instituto para las Obras de la Religión (IOR), donde el fondo de todo es cómo se ha convertido en una enorme lavadora de dinero.

De acuerdo con La Repubblica son varios los escándalos descubiertos. Además de esos chantajes, un apartado revela que miembros de la Curia se habrían aprovechado para usar multimillonarios recursos para sus propios intereses a la sombra de la cúpula de San Pedro a través del banco del Vaticano.

“Las finanzas vaticanas están controladas por el secretario de Estado”, asegura el diario, que denuncia que el secretario de Estado Vaticano y el brazo derecho de Benedicto XVI, el cardenal Tarcisio Bertone puso a hombres de su confianza en todos los cargos importantes relacionados con las finanzas vaticanas.

Desde principios de 2012, el diario Il Fatto Quotidiano, sacó una serie de reportajes donde documentó cómo el cardenal Bertone habría boicoteado una y otra vez los intentos de hacer una limpieza en el banco Vaticano, mejor conocido como IOR.

El verdadero problema, según La Repubblica, es cómo funcionan las finanzas vaticanas. En el banco de la Santa Sede sólo pueden abrir una cuenta religiosos, institutos religiosos y ciudadanos vaticanos. Pero cualquier titular de una cuenta puede autorizar a otra persona para que opere la misma. Un párroco, por ejemplo, puede abrir una cuenta y autorizar, supongamos por caso, a un mafioso a que opere en la misma.

Y aunque existan esas autorizaciones, nadie puede acceder a las cuentas. “Está claro que cualquiera puede lavar dinero en el IOR”, sentencia La Repubblica. “Bin Laden o Salvatore Riina (capo histórico de la Cosa Nostra) podrían tener dinero en el IOR. Y también las mafias, los políticos que cobran comisiones… Es una enorme lavadora, el vientre oscuro de los intereses personales”, manifestó.

De hecho, a causa de que el IOR no se ha ajustado a las reglas internacionales contra el lavado de dinero, desde el 1 de enero de 2013 los Puntos de Venta de toda la Ciudad del Vaticano fueron bloqueados por Bankitalia por “ser un estado extracomunitario quientiene una vigilancia y un intercambio de información inadecuado”, según consta en el reporte. “No respeta las normas antilavado.”

Durante más de 45 días no se podían realizar operaciones con tarjetas de crédito, lo que ocasionó una pérdida de 30 mil euros al día, es decir, alrededor de un millón 350 mil euros en todo el periodo.

El dinero, el poder, las tentaciones por combatir a las que se refería Benedicto XVI el domingo pasado en su penúltimo Angelus.

“Un Papa anciano que no tiene las fuerzas para enfrentar por sí solo una estructura de poder interna y externa al Vaticano. Que tiene un solo instrumento para combatir la batalla en nombre de Dios, aquella descrita en el Angelus, que tiene sólo como munición en esta guerra a sí mismo”, finaliza el segundo reportaje del diario La Repubblica.

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