Dolor y malestar de los argentinos en Israel

JERUSALÉN.- Un centenar de personas se dio cita ayer frente a la embajada de la Argentina en la calle Medinat Hayehudim, en Hertzlia Pituaj, para dejar sentada su protesta por el acuerdo con Irán.

Con varios de los participantes envueltos en banderas argentinas -y algunas israelíes- se llevó a cabo una ceremonia singular, en la que la sobriedad no quitó a la firmeza del mensaje que se quería transmitir directamente a Buenos Aires. Se pidió justicia, que los responsables del atentado contra la AMIA paguen por sus crímenes y que no se mienta más al respecto.

El acto comenzó a las 9.53, la misma hora en la que fue perpetrado el 18 de julio de 1994 el atentado contra la AMIA. Se hizo un minuto de silencio, que los presentes cumplieron mientras levantaban en alto fotos y carteles con nombres de las víctimas del atentado.

La periodista argentina-israelí Roxana Levinson pronunció un discurso. Expresó “preocupación y angustia” a raíz del acuerdo firmado “con la República Teocrática, antidemocrática, antisemita, negadora del Holocausto, avasalladora de los derechos y de la vida humana, Irán”.

Levinson, que perdió un familiar cercano en el atentado contra la embajada de Israel en Buenos Aires en 1992 y a otro en la AMIA, no priorizó lo personal. Tras señalar que el memorándum de entendimiento argentino-iraní le produce “rechazo y hasta náuseas”, dijo haber llegado al acto con la esperanza “de estar equivocada”. “Ojalá me equivoque. Ojalá veamos un día no muy lejano a los acusados iraníes entrando a Tribunales”, declaró. “Me comprometo, ese día volveré acá y pediré perdón a todos los políticos y funcionarios por haber sido tan mal pensada. Por ahora, sólo les pido perdón a los muertos”.

Sólo al final de su alocución tocó una fibra personal más en detalle. “Cuando mi padre estaba ya muy enfermo, en sus últimos días de agonía, no podía soportar que la enfermera cerrara la baranda de su cama del hospital. Pedía con desesperación que por favor la dejaran abierta: «Cuando explote la bomba no voy a poder salir de abajo de los escombros», gritaba. Estoy aquí también por él, por todo lo que sufrió, en silencio.”

Dani Aronson , nacido en Buenos Aires y residente en Israel desde hace 13 años, uno de los promotores de la idea de la protesta de ayer, dijo a LA NACION que el ambiente en el evento era de “preocupación y tristeza”. “Todos somos parte de eso porque cualquiera de nosotros podría haber estado en ese lugar, y no por nuestra condición judía sino por nuestra condición de ciudadanos”, comentó.

Finalmente, la proclama que se entregó al encargado de Cultura de la embajada tuvo, según Aronson, cerca de 150 firmas. El diplomático recibió a los organizadores y a Levinson en el hall de entrada del edificio en el que funciona la embajada.

“El encuentro con el agregado cultural argentino fue muy frío, demasiado formal -comentó Aronson-. Nos dio la mano y nada más. Fue un minuto. Creo que de eso todos quedamos decepcionados.”

RECLAMO POR EL PLAN MÍSTICO

El Centro Simon Wiesenthal reclamó a la Cámara de Diputados que convoque al ministro de Planificación, Julio De Vido, a dar explicaciones sobre la cooperación misilística entre la Argentina y Venezuela, de la que dio cuenta LA NACION el domingo pasado.

“Una cooperación de Argentina con Venezuela en el desarrollo de misiles resulta, inevitablemente, beneficiosa para Irán”, manifestó Shimon Samuels, director de Relaciones Internacionales del Centro Wiesenthal.

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